Celulas una forma practica de misiones

August 20, 2007


Por Ps. Fernando Alexis Jiménez Trasládese por un instante a una pequeña casa de madera, zinc y cartón, en las afueras de Santiago de Cali, para ser más exactos, en el oriente. Hace calor que, por momentos, logra paliar la suave brisa que desciende vertiginosa y sutil desde las montañas. Ha caído la noche y dentro, en la pequeña estancia que hace las veces de salita, hay nueve personas. Alguien lidera el grupo. Todos están estudiando su ejemplar de la Santa Biblia. ¿De qué se trata? De una célula. La estructura sencilla y práctica, que parte de un modelo neotestamentario, para compartir las Buenas Nuevas de Jesucristo. Ventajas para nuestro tiempo El sistema celular ofrece múltiples ventajas. Actualmente es una de las estrategias de mayor acogida en territorio latinoamericano para extender el mensaje del Reino de Dios. Surge un interrogante:¡Hay una estructura en particular que gobierne las células? En absoluto. Nos acogemos a lo que aprendemos en la Biblia y los lineamientos se orientan a trabajar con pequeños grupos de base, guiados por el Espíritu Santo. Respetamos el sistema del G-12 que se ha venido popularizando a pasos agigantados, pero no trabajamos de la mano con ellos. Nos asiste el convencimiento de que configurar gobiernos, diferentes a Dios mismo, no está de acuerdo con lo que aprendemos en los principios bíblicos. Como los primeros cristianos Cuando volvemos sobre las páginas del Nuevo Testamento, encontramos que en las casas tuvieron lugar hechos significativos para los cristianos del primer siglo (Mateo 2:11; 8:14-16; 26:18; Marcos 2:1, 2). Un hogar es hoy y será siempre, un espacio que propicia las reuniones. Es más, recuerde que justamente en un aposento, en el segundo piso de una vivienda, en donde los creyentes se encontraban orando, se produjo la visitación del Espíritu Santo, el Pentecostés. Los hogares entonces sirvieron como punto de encuentro para la oración, partir el pan entre los hermanos en la fe y, por supuesto, para ser enseñados en la Palabra de Dios. Hacia esos puntos específicos de encuentro, se orientó la cruzada de persecución del apóstol Pablo (Hechos 8:3); pese a ello, la proclamación del evangelio no se detenía (Hechos 5:42). Por el contrario, se avivaba como el fuego con la leña. ¿Solamente en los templos? Hay quienes aseguran que solamente en los templos se puede alabar y glorificar al Señor; pero, ¿es esto así? No. El Señor Jesús dejó sentado que, en cualquier lugar, se puede adorar a Dios en espíritu y verdad. Es importante meditar constantemente en el hecho de que la iglesia no solo es un espacio que conocemos como templo. Por el contrario, somos usted y yo. Cuando nuestra dependencia está afincada en el maestro (Mateo 18:20) y no en nuestras propias capacidades, la estrategia rinde resultados. En los templos físicos no ganamos almas para Cristo. Es necesario salir fue3ra (2 Tesalonicenses 3:1). Piense en lo mucho que puede hacer por la proclamación del Evangelio transformador de Jesucristo. Es ahí donde tenemos contacto con personas que no han recibido al Hijo de Dios como su Señor y Salvador. Allí podemos orara a su favor e instruirles en la sana doctrina. Comience ahora mismo. Tenga en cuenta que decenas de personas mueren cada día sin Cristo en el corazón y que, su servicio a través de las células, podría marcar la diferencia.
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