Las dos eternidades
August 24, 2007
Por Apóstol Dr. Ricardo Reyes
Dios dicta dos tiempos eternos. Un tiempo eterno de tormento y muerte donde no hay esperanza, regido por el enemigo de las almas y el eterno tiempo de vida y de gozo de Dios. Jesús vino para enseñarnos el evangelio y llevarnos al eterno tiempo de Dios. Para ello utilizó varias herramientas y estrategias. Una de ellas fue fundamentar la iglesia sobre la Roca; “Edificados sobre el fundamento de los Apóstoles y profetas, siendo la principal piedra angular Jesucristo mismo…” (Efesios 2:20). Dejó primero una enseñanza y una doctrina establecida. Esta es la doctrina de los apóstoles. “Y perseveraban en la doctrina de los Apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.” (Hechos 2:42) Es por eso que el fundamentar nuestra doctrina en la de los apóstoles, nos lleva a practicar en este cuerpo una vida excelente, que nos ayuda a poder sobrevivir los tiempos del hombre, dentro de una disciplina y una forma de vida perfecta traída del cielo. Al pasar el tiempo del hombre (los mil años del hombre) entramos al día de Dios, el eterno tiempo. Los apóstoles lograron vivir en ese tiempo. Ellos absorbieron el tiempo para enseñarnos a vivir, en un orden, la forma de vida de Jesucristo aquí en la tierra, y de esta manera, poder sostener y retener esa vida perfecta en esta carne que se corrompe. Es decir, poder entregar la carne y llegar al tiempo de Dios, al día perfecto. De allí la importancia de estar en practica de la doctrina de los apóstoles y los profetas, porque fueron ellos quienes absorbieron el tiempo.
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